DE LA INSURRECCION, A LA TRANSICION A LA DEMOCRACIA
De la insurrección a la transición a la democracia
El primer acierto del libro de dr. Juan Jose Monroy es sintetizar en el nombre un proceso político social de décadas, bajo un estudio de caso de El Salvador Guatemala y Nicaragua.
Es un proceso que bien podría ser aplicado a diversos países incluido el nuestro, que han tenido que transitar por insurrecciones, para lograr transiciones que llevan a democracias electorales
En la época moderna los países centroamericanos y muchos latinoamericanos no han estado excentos de insurrecciones guerrilleras.
Después de leer el libro me doy cuenta que a diferencia de esos países México es un caso de excepción en el periodo estudiado, porque cayó en la trampa o en el acierto de la reforma política de 1976 de Jesús Reyes Heroles, que integró a los grupos de izquierda a las estructuras gubernamentales y que llevó al País a un proceso distinto por la vía pacífica.
Dr. Monroy al principio de su libro me pregunté si las guerrillas de el Salvador, Guatemala, y Nicaragua hubieran querido una democracia a la mexicana. Al final encontré la respuesta.
Es lo bueno de ser doctor e investigador. Se usa la metodología para encontrar respuestas a las preguntas. La malo de no serlo es que a veces uno encuentra las respuestas cuando ya las preguntas cambiaron.
Su metodología me llevó a entender una condición igual para todos los casos, el surgimiento de los movimientos guerrilleros e insurreccionales está asociado con altas concentraciones de riqueza en unas cuantas manos y pobreza en muchos, y también en una obcecación autoritaria en el ejercicio del poder.
Concentración de riqueza, más autoritarismo, son ingredientes explosivos para que los grupos de la clase media, los estudiantes, que son sectores ilustrados, decidan ser guerrilleros en lugar de aspirar a ser profesionistas o investigadores.
Sin gobiernos autoritarios muchos de los líderes cuyos nombres aparecen en el libro abrían sido profesores de filosofía, de arte, investigadores.
En México no ocurrió así por la trampa o el acierto de esa reforma de 1976 que abrió causes de expresión política a los grupos de izquierda.
Los casos que nos presenta el doctor Monroy, de los cuales hemos sabido o conocido, o incluso tocado, quienes tenemos cierta edad, porque para muchos de nosotros es familiar el nombre de Frente Farabundo Martí para la Liberación, URNG, FSLN, están vinculados con autoritarismo, oligarquías financieras, agroindustriales, nulas libertadas, cerrazón, violencia, pobreza y miseria. No se entiende su presencia sin esos factores como tampoco se entiende sin proyectos alternativos de transformación social.
El dr. Monroy hizo una investigación profunda que nos permite conocer casi radiográficamente la composición de esos núcleos guerrilleros y sus constantes pliegues y repliegues en proyectos e ideologías, sus mutaciones de organizaciones en frentes, en unidades, en movimientos, nos muestra una espiral de cambios hasta tomar forma en entes centralizados que terminan dirigiendo los procesos de insurrección y o negociación política para transitar a gobiernos menos autoritarios o avanzar en reformas democráticas. .
Queda claro que están movidos por ideas de transformación política y social, y no de intereses económicos que corresponden a visiones distintas de país a las que tienen las oligarquías.
El texto es amplio en explicaciones sobre como inician y como concluyen los procesos en esos países centroamericanos en los que el saldo es triunfo y acceso al poder de la guerrilla en el Salvador y Nicaragua y derrota en el Salvador.
Los grupos guerrilleros o de izquierda en México empezaron a participar en procesos electorales en 1975 y con el paso del tiempo se consolidaron como partidos que participan en las elecciones de un sistema electoral que hipotéticamente está estructurado de forma imparcial y garantiza el respeto al voto, pero que no les ha permitido el acceso al máximo poder de la Presidencia de la República.
En centroamérica mucha sangre fue derramada via la guerrilla para cambiar a los gobiernos. Pero en México, que optó por una transición de terciopelo, también ha habido muchos muertos.
Allá sus insurrecciones terminaron en transiciones a partidos y en procesos electorales vía los procesos de pacificación y acuerdos de paz. En México se pactó una y otra vez la transición, siempre hubo una válvula de escape, desde cambios sustanciales para dar certidumbre en las elecciones y ampliación de las libertades y derechos ciudadanos, hasta la perversión de una posición partidista por aquí, un cotito de poder por acá, un triunfo electoral por allá, un cargo en el gobierno por acullá.
Dr. Monroy. Me pregunté si habrían querido una democracia a la mexicana. La respuesta también está en su libro. Tal vez si . Se habrían evitado la guerra, miremos los resultados.
“Después de la insurrección armadas en estos tres países, se obtuvieron resultados muy magros, si tomamos en cuenta que la pobreza y marginación persiste en amplios sectores de la población, por otra parte el desempleo y el sub empleo siguen siendo problemas…”
Queda claro que los métodos para transitar a la democracia son diversos, pero que no hay democracia sin mejora de la gente y que muchos líderes terminan asimilándose al sistema en esa democracia electoral, sin entender que el origen del problema no está en sus países, que allí empieza la solución, porque en realidad es un sistema internacional, el que impone el autoritarismo y la pobreza a nuestras naciones.
Eso es lo que pasa en México hoy. El sistema económico internacional está presionando para seguir un modelo de concentración de poder y riqueza en unas cuantas manos. Estamos hoy en un momento histórico en el que el sistema económico internacional debe cambiar para preservarse y esto provoca resistencias múltiples.
Es un cambio de era en el que persiste la resistencia de muchos contra un sistema voraz, estructurado a partir del Dios dinero, de las reinas comodidad, status, facilidad, que han llevado a la perdida de conciencia sobre el Mundo y el ser humano.
La oligarquía financiera de antes, es la misma de hoy, para esos países y para el nuestro. La misma que se quiere adueñar de nuestros recursos y de nuestras riquezas nacionales. Tomemos el ejemplo de PEMEX, son las mismas empresas extranjeras a las que Cárdenas expropió el petróleo a favor de los mexicanos, las que hoy presionan para volver a adueñarse de nuestros recursos energéticos.
Ningún país está exento de las presiones del sistema económico internacional dominado por Estados Unidos.
El gran reto que tenemos es como adaptarnos al cambio y definir como establecer nuestra vida democrática y si tiene razón o no de ser una democracia el electoral.
En este escenario preocupa mucho el autoritarismo mexicano, que impone leyes, que las disfraza, que copta, que compra, que no escucha, que hace oídos sordos a las reformas, porque el autoritarismo, ya nos lo explicó el doctor Monroy es la causa de la decisión de ir a la guerra.
¿Cuánta distancia hay entre la desobediencia civil y la toma de acciones más radicales para enfrentar a un régimen?
La integración de los partidos de izquierda en procesos como el pacto político, afortunada o desafortunadamente para la paz de la Nación son una nueva válvula de escape. Veremos en un futuro cercano si son o no para el beneficio de la gente. Hasta el momento se ha demostrado que no
Agradezco profundamente al Dr. Monroy dotarnos de este libro que, creo, en el fondo, hace reflexionar profundamente sobre lo que pasa y pasará en México,
Dr. Monroy, por último, si fuera cierta la convicción de muchos líderes guerrilleros de no deponer las armas en tanto no se corrijan las causas que los llevaron a
tomarlas, quizá sus países vivirían eternamente en medio de guerrillas.
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